La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Dos días después, la noticia llegó a los periódicos y un joven periodista entrometido llegó a Knype Hill y empezó a hacer preguntas. El rector empeoró aún más las cosas al negarse a recibir al periodista, por lo que la única versión que llegó a imprimirse fue la versión de la señora Semprill. Durante una semana, hasta que los periódicos se cansaron del caso de Dorothy y dedicaron su atención a un plesiosauro que alguien había visto en el estuario del Támesis, el rector disfrutó de una horrible notoriedad. Era imposible abrir un periódico sin encontrarse un llamativo titular sobre «La hija del rector. Nuevas revelaciones» o «¿Está en Viena la hija del rector? Varios informes sugieren que se la ha visto en un cabaret de poca monta». Por fin se publicó un artículo en el Spyhole del domingo que empezaba: «En una casita de Suffolk hay un anciano destrozado con la mirada fija en la pared» y era tan absolutamente intolerable que el rector pidió a su abogado que iniciara acciones legales por difamación. No obstante, el abogado le aconsejó no seguir adelante, pues aunque consiguiesen un veredicto favorable sin duda ello conllevaría más publicidad. Así que el rector no hizo nada, y su rencor contra Dorothy, que le había causado aquella deshonra, creció hasta que se le hizo totalmente imposible perdonarla.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker