La hija del clerigo

La hija del clerigo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo más difícil fue enseñarles historia. Dorothy no había comprendido hasta entonces lo difícil que es para niños de origen humilde hacerse siquiera una idea de lo que significa la historia. Todas las personas de clase alta, por mal informadas que estén, crecen con ciertas nociones históricas, son capaces de imaginar un centurión romano, un caballero medieval o un noble del siglo XVIII; los términos Antigüedad, Edad Media, Renacimiento o Revolución industrial evocan cierto significado, por confuso que sea, en su imaginación. Pero aquellas niñas venían de casas donde no había libros y cuyos padres se habrían echado a reír si les hubieran dicho que el pasado tenía importancia en el presente. Nunca habían oído hablar de Robin Hood, no habían jugado a ser caballeros y soldados puritanos, no se habían preguntado quién había construido las iglesias inglesas o qué significa la inscripción Fid. Def. que llevan las monedas de un penique. Había dos personajes históricos de quienes todas, casi sin excepción, habían oído hablar: Colón y Napoleón. Dios sabe por qué…, tal vez Colón y Napoleón aparezcan en los periódicos más a menudo que los demás personajes históricos. Era como si se hubiesen hinchado en la imaginación de las niñas igual que Tweedledum y Tweedledee hasta bloquear todo el paisaje del pasado. Preguntada cuándo se inventó el automóvil una niña de diez años aventuró la vaga respuesta de que lo había inventado Colón hacía unos mil años.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker