Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Incluso más allá de la tumba su éxito continuarÃa. Según la creencia budista, aquéllos que han hecho el mal en sus vidas se reencarnarán en la forma de una rata, una rana o algún otro animal inferior.
U Po Kyin se consideraba un buen budista y como tal se proponÃa poner los medios para evitar tal peligro. DedicarÃa sus últimos años a las buenas acciones, con lo que acumularÃa suficientes méritos para compensar el resto de su vida. Seguramente sus buenas acciones tomarÃan forma en la construcción de pagodas. Cuatro, cinco, seis, siete pagodas —los sacerdotes le indicarÃan cuantas— en piedra tallada, con tejados dorados y pequeñas campanas que repicarÃan al viento, cada repique una oración. De esa forma él podrÃa volver de nuevo a la tierra en forma humana y masculina —porque una mujer está aproximadamente al mismo nivel de una rata o una rana— o en el peor de los casos en la forma de una bestia dignificada tal como un elefante.
Todos estos pensamientos fluÃan rápidamente por la mente de U Po Kyin, la mayor parte de ellos en forma de imágenes. Su cerebro, aunque astuto, era bastante bárbaro y nunca trabajaba de no haber un motivo definido. La meditación como tal era algo ajeno a él. Ahora habÃa alcanzado por fin el lugar al que sus pensamientos se habÃan estado dirigiendo. Poniendo sus pequeñas manos triangulares sobre los brazos de la silla, se giró levemente y respirando con dificultad llamó: