Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Por regla general sÃ. Improvisan un escenario y lo desmontan a la mañana siguiente. El espectáculo dura toda la noche.
—¿Y se les permite que corten la carretera de este modo?
—SÃ, claro. Aquà no tienen código de circulación. No hay ninguna circulación que regular, como usted comprenderá.
A ella aquello le pareció de lo más extraño. Para entonces ya casi todo el público se habÃa vuelto para observar a la ingaleikma. En medio de la muchedumbre habÃa media docena de sillas, ocupadas por funcionarios y empleados. U Po Kyin estaba entre ellos, y se esforzaba por girar su elefantiásico cuerpo y saludar a los europeos. Al detenerse la música Ba Taik se acercó a ellos e hizo una reverencia con su cara picada de viruela y su aire timorato.
—SantÃsimo, mi señor U Po Kyin le pregunta si querrÃa acompañarle y ver nuestro pwe un rato. Tiene sillas preparadas para ustedes.
—Nos están invitando a sentarnos —tradujo Flory a Elizabeth—. ¿Le apetece? Es bastante entretenido. Los dos tipos que hay ahora sobre el escenario se marcharán y habrá una danza. Siempre que no le parezca aburrido, claro…