Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Me voy. Ya deberÃamos estar de regreso —dijo secamente.
A pesar de que ella estaba apartando la mirada, Flory la habÃa visto ruborizarse. Consternado, también se levantó y se puso al lado de ella.
—Pero ¿no podrÃa quedarse un poco más? Sé que es tarde, pero hicieron salir a esta bailarina dos horas antes de lo previsto en nuestro honor. ¿Unos minutos más?
—No puedo, deberÃa haber vuelto hace ya mucho tiempo. No sé qué se estarán pensando mis tÃos.
Elizabeth empezó a abrirse camino entre la multitud y Flory la siguió, sin tiempo siquiera para agradecer a los que habÃan organizado el pwe las molestias que se habÃan tomado. Los birmanos les dejaban pasar con gesto ofendido. ¡Qué tÃpico de los ingleses, trastornarlo todo haciendo que salga la mejor bailarina para marcharse antes de que haya prácticamente empezado! En cuanto Flory y Elizabeth se hubieron ido, se armó una bronca de miedo, porque la bailarina se negó a seguir con su actuación y el público, en cambio, le exigÃa que continuara. Sin embargo, la calma se restauró al aparecer dos payasos sobre el escenario que comenzaron a lanzar buscapiés e hicieron unas cuantas bromas obscenas.