Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Flory seguÃa a la muchacha carretera arriba compungido. Ella andaba deprisa, mirando a otro lado, y durante unos minutos no dijo ni una palabra. ¡Que hubiera tenido que pasar esto, con lo bien que se estaban llevando! Flory seguÃa insistiendo en disculparse.
—Lo siento. No pensé que podÃa molestarle…
—No tiene importancia. ¿Por qué se disculpa? Tan sólo dije que ya era hora de regresar, eso es todo.
—DebÃa haberme dado cuenta. Uno llega a perder la noción de ese tipo de cosas estando en este paÃs. El sentido del pudor de esta gente no es igual que el nuestro; en algunos aspectos es más estricto, aunque…
—¡No es eso, no es eso! —exclamó ella bastante irritada.
Flory vio que no estaba haciendo más que empeorarlo. Siguieron andando en silencio, él un poco más rezagado. Estaba muy triste. ¡Qué tonto habÃa sido! Y aún después de pasado un buen rato, Flory no tenÃa ni idea de cuál era la razón por la que estaba enfadada con él.