Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —¿Me he explicado con propiedad? ¿Te has hecho una idea de cómo se vive aquí? El sentirse extranjero, la soledad, la melancolía… Árboles extraños, flores extrañas, paisajes extraños, caras extrañas… Es todo tan distinto que parece que estuviéramos en otro planeta. Pero, lo que deseo que comprendas es que vivir en un planeta diferente no tiene que ser necesariamente malo, puede ser incluso la experiencia más interesante que te puedas imaginar si se tiene alguien con quien compartirla. Una persona que vea las cosas con los mismos ojos que tú. Este país ha sido algo así como un infierno para mí, lo es para la mayoría de nosotros, pero aún creo que podría ser un paraíso si uno no se encuentra solo. ¿Te parece todo esto un sinsentido?
Se había parado junto a la mesita y le cogió la mano a Elizabeth.
En la oscuridad veía de su rostro apenas un óvalo pálido, como una flor, pero al tocarle la mano supo instantáneamente que ella no había entendido ni una palabra de lo que estaba diciendo. De hecho, ¿cómo iba a hacerlo? Su discurso era tan vago y enrevesado. Se lo preguntaría de una vez por todas: «¿Te quieres casar conmigo?» ¿No tenían ya toda una vida por delante para hablar? Le cogió la otra mano y la ayudó suavemente a ponerse de pie.
—No me tengas en cuenta todas las tonterías que he estado diciéndote.