Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Tiene que ser eso… A juzgar por cómo te has comportado…
—¿A juzgar por cómo me he comportado? No sé a qué se refiere. No entiendo por qué me habla de ese modo tan grandilocuente.
—¡Pero si ni tan siquiera me diriges la palabra! Esta mañana pasaste junto a mà como si no existiera…
—Me parece que soy muy libre de hacer lo que quiera sin tener que darle explicaciones.
—¡Por favor, Elizabeth, por favor! ¿No te das cuenta de que siento que de repente me has vuelto la espalda? Sin ir más lejos, anoche mismo…
Ella se ruborizó.
—Es totalmente… totalmente impropio de un caballero mencionar ese tipo de cosas.
—Lo sé, lo sé perfectamente. Pero ¿qué otra cosa puedo hacer? Esta mañana pasaste de largo sin mirarme. Soy consciente de que te he ofendido de algún modo. No puedes reprocharme que quiera saber qué es lo que he hecho mal.