Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —¡Pike-san pay-like! —repitió prácticamente chillando—. El dinero que me prometiste, thakin. Dijiste que me darÃas más dinero. Lo quiero ahora; ¡ahora mismo!
—¿Cómo te lo voy a dar ahora? Lo tendrás el mes que viene. Ya te he dado ciento cincuenta rupias.
La mujer se puso a chillar «¡Pike-san pay-like!» y frases similares con todas sus fuerzas para gran bochorno de Flory. Se hallaba al borde de la histeria. El volumen al que gritaba era alarmante.
—¡Cálmate! ¡Te oirán en el Club! —exclamó, y al instante lamentó haberle mencionado esto último.
—¡Ajá! Ahora ya sé qué es lo que temes. Dame el dinero inmediatamente o seguiré gritando para que vengan a socorrerme. Rápido, dámelo o me pongo a chillar.
—¡Zorra! —le dijo acercándose a ella. Ma Hla May se puso fuera de su alcance con agilidad, se quitó la zapatilla y la empuñó desafiante.
—¡Deprisa! Cincuenta rupias ahora y el resto mañana. Suéltalo ya o pegaré un grito que me oirán hasta en el bazar.