Los dias de Birmania

Los dias de Birmania

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Verrall no le pidió a Mrs. Lackersteen que bailara con él, ni prestó la menor atención a los demás europeos cuando, terminado el baile, fue a sentarse con Elizabeth. Acaparó a la joven durante media hora más y después, dándoles escuetamente las buenas noches a las Lackersteen, se marchó sin dirigirse al resto. La larga sesión de baile había dejado a Elizabeth como en una nube. ¡La había invitado a montar con él! ¡Le iba a prestar uno de sus ponis! La joven no reparó siquiera en que Ellis, irritado por su comportamiento, se esforzaba en ser todo lo grosero que era capaz con ella. Los Lackersteen se fueron tarde a casa, pero ni Elizabeth ni su tía conseguían conciliar el sueño. Hasta pasada la medianoche estuvieron entretenidas arreglando un par de pantalones para montar a caballo y acortándolos para que le sentaran bien a Elizabeth.

—Supongo que sabrás montar, querida —dijo Mrs. Lackersteen.

—Claro, desde luego. Cuando estaba en Inglaterra montaba muy a menudo.

Había montado a caballo sólo una docena de veces en total, y cuando tenía dieciséis años. Pero ¿qué más daba eso? Habría cabalgado sobre un tigre con tal de acompañar a Verrall.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker