Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Regresó al corazón de la selva dando un pequeño rodeo y golpeando las lianas y las trepadoras con su dah. Se notaba las extremidades pesadas y entumecidas. Se fijó en una planta de vainilla y se inclinó para oler sus fragantes y delgadas vainas. El aroma le produjo una sensación de apatÃa y anquilosamiento. ¡Solo, solo y aislado entre aquel mar de vida! El dolor era tan grande que propinó un puñetazo a un árbol, descoyuntándose el brazo y haciéndose unos raspones en dos de los nudillos. TenÃa que volver a Kyauktada. Era una locura, no habÃan pasado apenas quince dÃas desde la última vez que se vieron en el Club, y lo único que podÃa hacer era darle tiempo para que olvidara aquel incidente. Sin embargo, necesitaba regresar. No podÃa quedarse en aquel mortÃfero lugar, solo con sus pensamientos y atrapado entre esa interminable y absurda vegetación.