Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Y tú también.
—La verdad es que sÃ. Es el maldito tiempo. No tengo nada de apetito. Lo único que me apetece es la priva. Dios, no estaré a gusto hasta que oiga croar a las ranas. Vamos a tomar algo antes de que lleguen los demás. ¡Mayordomo!
—¿Sabes quiénes van a venir a la asamblea? —preguntó Flory cuando ya les habÃan servido whisky con soda tibia.
—Pues creo que todos. Lackersteen volvió del campamento hace tres dÃas. ¡Dios mÃo, cómo se lo ha tenido que pasar ese hombre sin su señora! Mi inspector me contó sus aventuras en la selva. Montones de fulanas por todos lados; seguro que las hizo llamar desde el campamento él mismo. Ya le caerá una buena cuando su mujer vea las facturas. Le han mandado once botellas de whisky en sólo quince dÃas.
—¿Vendrá el joven Verrall?
—No, sólo es miembro temporalmente. Además, no le interesan nuestros asuntos en absoluto. Maxwell tampoco vendrá. Según dice, no puede marcharse del campamento en estos dÃas. Pidió a Ellis que le representase si habÃa que votar algo. Aunque no creo que haya ninguna necesidad de votar nada, ¿no? —añadió mirando a Flory de refilón, pues ambos recordaban la disputa que habÃan tenido sobre este asunto.
—Supongo que dependerá de Macgregor.