Los dias de Birmania

Los dias de Birmania

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entretanto, no cesaba de llover. En cuanto se despertó y oyó el repiqueteo de la lluvia sobre el tejado, Flory se vistió y salió a toda prisa seguido por Fio. Cuando estuvo fuera de la vista de los demás, se quitó la ropa y dejó que el agua de la lluvia le cayera por el cuerpo desnudo. Para gran sorpresa suya, descubrió que estaba cubierto de magulladuras producto de la noche anterior. A pesar de todo, la lluvia le borró en tres minutos todo rastro de los sarpullidos que había venido padeciendo en silencio. Es maravilloso el poder curativo de la lluvia. Se encaminó a la casa del Dr. Veraswami, con los zapatos chapoteando y el agua que caía del ala de su terai corriéndole por el cuello. El cielo tenía un color plomizo e incontables torbellinos de agua se perseguían unos a otros por el maidan como escuadrones de caballería. Pasaban birmanos con sus amplios sombreros de madera fina, que no impedían que el agua corriera por sus cuerpos como sobre los dioses broncíneos de las fuentes. Unos pequeños meandros lavaban los adoquines de la carretera que surgían bajo el barro. El doctor acababa de volver a casa cuando Flory llegó, y estaba sacudiendo su paraguas mojado por encima de la barandilla. Saludó a Flory con entusiasmo.

—¡Suba, Flory, suba enseguida! Llega justo a tiempo. Estaba a punto de abrir una botella de ginebra Oíd Tommy. Suba y bebamos a su salud, ¡a la salud del salvador de Kyauktada!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker