Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Conversaron largo y tendido. El doctor estaba de un humor inmejorable. ParecÃa como si lo sucedido anoche le hubiese hecho olvidarse de todas sus preocupaciones milagrosamente. Los planes de U Po Kyin habÃan fracasado. El doctor ya no se hallaba a su merced. De hecho, se habÃan vuelto las tornas. El doctor le explicó a Flory:
—Será consciente, amigo mÃo, de que los disturbios de anoche, o mejor dicho, su heroica actuación, no entraba dentro de los planes de U Po Kyin. Promovió aquella supuesta rebelión y se llevó el mérito de sofocarla, y pensaba que cualquier otra revuelta le otorgarÃa aún más valor a su persona. Me han contado que cuando se enteró de la muerte de Mr. Maxwell, se alegró de un modo… —el doctor apretó el pulgar contra el Ãndice—, ¿cómo le dirÃa yo?
—¿Obsceno?
—Eso, obsceno. Se dice que hasta hizo amago de ponerse a bailar, ¿se imagina semejante espectáculo?, y exclamó: «Ahora sà que se van a tomar en serio mi rebelión». Asà es como aprecia U Po Kyin las vidas humanas. Pero se le ha acabado la racha triunfal. Lo de anoche le pilló desprevenido y ha arruinado sus planes.
—¿Cómo?