Los dias de Birmania
Los dias de Birmania Luego, más serio, le felicitó de nuevo. Flory aprovechó para alabar de paso la actitud del doctor. Encomió con entusiasmo la conducta heroica de su amigo durante los disturbios. «Se metió entre la multitud y peleó con ellos con la fiereza de un tigre.» Tampoco exageraba demasiado, pues lo cierto es que realmente había arriesgado su vida. Mr. Macgregor quedó impresionado, igual que los demás cuando se enteraron. El testimonio de un europeo siempre cuenta más a favor de un oriental que el de mil paisanos suyos; y además, en esos momentos, el juicio de Flory tenía un peso añadido. El buen nombre del doctor quedó casi totalmente restaurado. Su entrada en el Club podía darse por hecha.