Los dias de Birmania
Los dias de Birmania U Po Kyin estaba furioso. Los disturbios le habían pillado desprevenido, algo extraño teniendo en cuenta que nunca le pillaba nada por sorpresa, y era como si hubieran lanzado gravilla en la maquinaria interna de sus planes. Tenía que empezar desde cero para desacreditar al doctor. Y la nueva campaña comenzó con una avalancha tal de anónimos que Hla Pe no tuvo más remedio que ausentarse dos días de la oficina (adujo bronquitis en esta ocasión) para poder tenerlos listos. El doctor fue acusado de todos los crímenes imaginables, desde pederastia hasta robo de sellos de correos. El carcelero que había dejado escapar a Nga Shwe O había sido llevado ante los tribunales. Salió libre de cargos, pues U Po Kyin se había gastado la considerable suma de doscientas rupias comprando a los testigos. A Mr. Macgregor le llovieron nuevas cartas que probaban con todo detalle que el Dr. Veraswami, verdadero responsable de la fuga, había intentado hacer que la culpa recayera sobre un indefenso subordinado. Sin embargo, los resultados fueron decepcionantes. La carta confidencial que Mr. Macgregor redactó para el comisario sobre los disturbios fue abierta al vapor por orden de U Po Kyin, y éste comprobó que su tono era tan preocupante que no tuvo más remedio que convocar un consejo de guerra. Mr. Macgregor decía entre otras cosas que «su comportamiento había sido encomiable».