Los dias de Birmania
Los dias de Birmania —Mi antiguo patrón solÃa contar una historia sobre eso —dijo Westfield—. HabÃa un viejo havildar[6] de un regimiento nativo al que alguien preguntó qué sucederÃa si los británicos abandonaban la India. El pobre viejo contestó…
Flory echó hacia atrás la silla y se levantó. No debÃa, no podÃa; ¡no, sencillamente no tenÃa que aguantarlo por más tiempo! DebÃa salir de esta habitación rápidamente, antes de que se le pasara algo por la cabeza y comenzara a golpear muebles y lanzar botellas a los cuadros. ¡Cerdos, borrachos, idiotas, descerebrados! ¿Cómo era posible que semana tras semana, año tras año, continuaran repitiendo palabra por palabra las mismas perversas tonterÃas, como una parodia de una de las historias de quinta categorÃa que aparecÃan en Blackwood’s? ¿No se le ocurrÃa a ninguno nada nuevo que decir? ¡Oh, qué lugar, qué gente! ¡Qué civilización ésta la nuestra; una civilización sin creencias basada en el whisky, Blackwood’s y los cuadros con perros! Dios tenga piedad de nosotros, porque todos tenemos nuestra parte de culpa.
Flory no dijo nada de esto y temÃa que la expresión de su rostro le traicionase. Estaba de pie al lado de la silla, un poco de perfil respecto a los otros, con la media sonrisa de quien no está nunca seguro de su popularidad.