Que no muera la aspidistra
Que no muera la aspidistra Tal vez hubiera otros parientes más lejanos, puesto que el abuelito Comstock había tenido doce hermanos. Pero, si todavía vivían, se habían enriquecido y perdido todo contacto con la rama pobre de la familia, ya que el dinero es más espeso que la sangre. Por lo que respecta a los familiares directos de Gordon, la suma de las rentas de sus cinco miembros, teniendo en cuenta la cantidad que tuvieron que abonar en un solo pago cuando la tía Charlotte entró en el manicomio, rondaría las seiscientas libras anuales. La suma total de sus edades alcanzaba la cifra de doscientos sesenta y tres años. Ninguno de ellos había salido jamás de Inglaterra, ni luchado en la guerra, ni entrado en prisión, ni montado a caballo, ni viajado en avión, ni se había casado o había concebido un hijo. Y no parecía existir razón alguna para no continuar con ese estilo de vida hasta que murieran. Año tras año, jamás sucedía nada en la familia Comstock.