Que no muera la aspidistra
Que no muera la aspidistra —Entonces vayamos a algún lugar apartado. Tengo ganas de besarte.
—¡Qué maravilloso placer que te bese un hombre que ni siquiera se ha afeitado!
—Será una experiencia nueva.
—No, no quiero, Gordon. Llevo dos años contigo y te conozco.
—Muy bien, vayámonos de todos modos.