Que no muera la aspidistra
Que no muera la aspidistra —Tuviste razón al dejarme. No deberías haber vuelto. Sabes que jamás podremos casarnos.
—No me importa. No se trata de esa forma a la gente que amas. Me da igual si nos casamos o no. Te quiero.
—Creo que cometes una terrible equivocación —comentó Gordon.
—No me importa. ¡Ojalá lo hubiera hecho mucho antes!
—Sería mejor que no lo hiciéramos.
—Sí.
—No.
—¡Sí!