Rebelión en la granja
Rebelión en la granja Aunque estaban asustados, algunos de los animales hubieran protestado, pero en aquel momento las ovejas comenzaron su acostumbrado balido de «Cuatro patas sí, dos pies no», que duró varios minutos y puso fin a la discusión.
Y de esta forma no se escuchó más «Bestias de Inglaterra». En su lugar Mínimus, el poeta, había compuesto otra canción que comenzaba así:
Granja Animal, Granja Animal,
¡Nunca por mí tendrás ningún mal!
Y esto se cantó todos los domingos por la mañana después de izarse la bandera. Pero, por algún motivo, a los animales les pareció que ni la letra ni la música estaban a la altura de «Bestias de Inglaterra».