Rebelión en la granja
Rebelión en la granja DÃas después, cuando ya habÃa desaparecido el terror producido por las ejecuciones, algunos animales recordaron —o creyeron recordar— que el sexto mandamiento decretaba: «Ningún animal matará a otro animal». Y aunque nadie quiso mencionarlo al oÃdo de los cerdos o de los perros, se tenÃa la sensación de que las matanzas que habÃan tenido lugar no concordaban con aquello. Clover pidió a BenjamÃn que le leyera el sexto mandamiento, y cuando BenjamÃn, como de costumbre, dijo que se negaba a entrometerse en esos asuntos, se fue en busca de Muriel. Muriel le leyó el Mandamiento. DecÃa asÃ: «Ningún animal matará a otro animal sin motivo». Por una razón u otra, las dos últimas palabras se les habÃan ido de la memoria a los animales. Pero comprobaron que el Mandamiento no fue violado; porque, evidentemente, hubo motivo sobrado para matar a los traidores que se coaligaron con Snowball.
