Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres —¡Levanta! —ordenó—. Tu t’est bien saoulé la gueule, pas vrai? Bueno, da igual, en el hotel hace falta una persona. Tienes que ir a trabajar.
—¿Por qué? —me quejé—. Es mi dÃa libre.
—¡Nada de dÃa libre! Hay trabajo que hacer. ¡Levanta!
Me levanté y salÃ, con la sensación de que me habÃan roto la espalda y llenado el cráneo de brasas encendidas. No pensé que pudiera trabajar. Y, no obstante, al cabo de una hora en el sótano, descubrà que me encontraba estupendamente. Por lo visto, con el calor de aquellos sótanos, como en un baño turco, se puede sudar casi cualquier cantidad de bebida. Los plongeurs lo saben y cuentan con ello. Poder tragar litros de vino y sudarlos antes de que puedan hacerles mucho daño, es una de las compensaciones de su vida.