Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Vi que había cogido un bidon de aceite vacío que había en un rincón. Lo había comprado unas semanas antes para recargar un quinqué que tenía antes de vender mis cosas.

»—¿Esto? —dije—. Un bidon de aceite. ¿Y qué?

»—¡Imbécil! ¿No pagaste tres francos con cincuenta como depósito al comprarlo?

»Pues claro que los había pagado. Cuando compras el bidon te cobran un depósito y lo recuperas cuando lo devuelves. Pero lo había olvidado.

»—Sí… —empecé.

»—¡Idiota! —volvió a gritar María. Estaba tan nerviosa que se puso a bailar hasta que pensé que agujerearía el suelo con los zuecos—. ¡Idiota! T’es louf! T’es louf! ¿Por qué no lo llevas a la tienda y que te devuelvan el depósito? ¡Muriéndote de hambre con tres francos cincuenta delante de las narices! ¡Imbécil!

»Ahora me cuesta creer que en esos cinco días no pensara en devolver el bidon a la tienda. ¡Nada menos que tres francos cincuenta en metálico y no se me había ocurrido! Me senté en la cama.

»—¡Deprisa! —le grité a María—, llévalo tú por mí. Llévaselo al verdulero de la esquina. Date prisa. ¡Y tráeme comida!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker