Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres »Pero para un hombre inteligente no hay nada imposible. Me planteé la siguiente pregunta: “¿Cuál es el modo más fácil de ganar dinero sin trabajar?”. Y enseguida se me ocurrió la respuesta. “Para ganar dinero con facilidad, hay que ser mujer. ¿Acaso no tienen todas las mujeres algo que vender?”. Y, mientras pensaba en las cosas que haría si fuese mujer, se me ocurrió una idea. Recordé los hospitales públicos de maternidad. ¿Los conocen? Son sitios donde a las mujeres que están enceinte les dan de comer gratis y sin hacer preguntas. Están pensados para promover la natalidad. Cualquier mujer puede presentarse, pedir una comida y se la dan en el acto.
»“Mon Dieu! —pensé—, ¡ojalá fuese mujer! Comería a diario en esos sitios. ¿Quién va a saber si una mujer está enceinte o no sin explorarla?”.
»Me volví hacia Yvonne.
»—Deja ya de aullar así —le dije—. Se me ha ocurrido un modo de conseguir comida.
»—¿Cómo? —preguntó.
»—Muy sencillo —respondí—. Ve al hospital público de maternidad. Diles que estás enceinte y pide que te den de comer. Te darán una buena comida sin hacer preguntas.
»Yvonne se quedó espantada.
»—Mais, mon Dieu —exclamó—. ¡Yo no estoy enceinte!