Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Falta iba a hacernos, porque pasaron los días y el restaurante apenas avanzaba. Limpiamos los sótanos, arreglamos los estantes, pintamos las paredes, cepillamos la madera, enyesamos el techo y teñimos el suelo; pero lo más importante, la fontanería, el gas y la electricidad, seguía sin hacerse porque el patron no podía pagar las facturas. Estaba claro que no tenía un céntimo, pues se negaba a pagar los gastos más pequeños y se las arreglaba para desaparecer a toda prisa cuando alguien le pedía dinero. Su carácter escurridizo y sus modales aristocráticos hacían muy difícil tratar con él. Los acreedores iban a buscarlo a todas horas y, de acuerdo con sus instrucciones, les decíamos que había ido a Fontainebleau, Saint Cloud o cualquier otro sitio que estuviese lo bastante lejos. Entretanto, yo estaba cada vez más hambriento. Cuando dejé el trabajo en el hotel solo tenía treinta francos en el bolsillo, así que me vi obligado a volver de inmediato a mi dieta a base de pan duro. Al principio, Boris se las había arreglado para sacarle al patron un adelanto de sesenta francos, pero había gastado la mitad en desempeñar la ropa de camarero y la otra mitad en la joven de temperamento complaciente. Le pedía prestados tres francos diarios a Jules, el segundo camarero, y lo gastábamos en pan. Algunos días no teníamos ni para tabaco.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker