Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Jules y yo perdimos el último metro a casa y tuvimos que dormir en el suelo del restaurante. Lo primero que vimos por la mañana fueron dos enormes ratas que daban cuenta de un jamón que alguien había dejado sobre la mesa de la cocina. Fue un mal augurio, y me convenció más que nunca de que el Auberge de Jehan Cottard acabaría siendo un fracaso.