Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Pasados unos días, la cocinera dejó de hablar de Tolstói y de su naturaleza artística y no volvimos a dirigirnos la palabra como no fuera por cuestiones del trabajo, Boris y Jules tampoco se hablaban y ninguno de los dos se hablaba con la cocinera. Incluso Boris y yo apenas nos hablábamos. Habíamos acordado de antemano no tener en cuenta las engueulades del trabajo cuando estuviésemos disfrutando de nuestro tiempo libre, pero nos habíamos dicho cosas demasiado atroces para olvidarlas, y además no teníamos tiempo libre. Jules se fue volviendo cada vez más perezoso y no hacía más que robar comida, por sentido del deber, decía. Nos llamaba jaunes (esquiroles) por no robar como él. Tenía un espíritu extraño y perverso. Me contó que a veces, por puro orgullo, escurría un trapo sucio en la sopa de algún cliente antes de servírsela, solo para vengarse de un miembro de la burguesía.