Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres En total no dormà más de una hora. Por la mañana me despertó la vaga impresión de que algo grande y marrón avanzaba hacia mÃ. Abrà los ojos y vi que era uno de los pies del marinero, que asomaba de la cama cerca de mi cara. Era marrón oscuro, casi como el de un indio, y estaba cubierto de suciedad. Las paredes estaban mugrientas, hacÃa tres semanas que no lavaban las sábanas, que eran de color ocre. Me levanté, me vestà y bajé. En el sótano habÃa varios lavabos y dos toallas de rodillo mojadas. Llevaba una pastilla de jabón en el bolsillo, y estaba a punto de lavarme cuando reparé en que todos estaban cubiertos de una porquerÃa pegajosa y negra como el betún. Salà sin lavarme. En conjunto la pensión no podÃa describirse como barata y limpia. No obstante, luego descubrà que era un ejemplo bastante representativo de esos sitios.