Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres El hombre que iba vestido se desnudó y tres minutos después su situación cambió: el que iba desnudo estaba vestido y el otro se cubrió con una página del Daily Mail.
El dormitorio era oscuro y agobiante y tenÃa quince camas. DespedÃa un intenso y cálido olor a orina, tan espantoso que al principio procurabas respirar solo un poco sin llenar del todo los pulmones. Cuando me tumbé, un hombre salió de la oscuridad, se agachó y empezó a balbucir con voz ebria y educada:
—Un chico de colegio privado, ¿eh? [Me habÃa oÃdo decirle algo a Paddy]. Por aquà no vienen muchos de la vieja escuela. Yo estudié en Eton. Ya sabes: «Dentro de veinte años este tiempo…» y toda esa gaita. Empezó a cantar el himno remero de Eton sin desafinar demasiado:
Un tiempo excelente para remar
y una cosecha de heno…
—¡Para ya ese… ruido! —gritaron varios huéspedes.
—Qué gentuza —dijo el antiguo alumno de Eton—, auténtica gentuza. Es raro acabar en un sitio asÃ, ¿eh? ¿Sabes lo que me dicen mis amigos?: «M… no tienes remedio». Y es verdad que no lo tengo. He caÃdo bajo en este mundo; no como estos… de aquà que no podrÃan caer bajo ni aunque lo intentaran. Mientras seamos jóvenes… ya sabes. ¿Puedo invitarte a un trago?