Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres «¡Dios! Más vale que te vayas acostumbrando. Estas casas de huéspedes están llenas de ladrones. En algunas, lo único seguro es dormir con la ropa puesta. En una ocasión vi cómo le robaban a un cojo la pata de palo. Otra vez, un tipo de casi noventa kilos se presentó en una pensión con cuatro libras y media. Metió el dinero debajo del colchón. “Bueno —dijo—, si algún… quiere este dinero tendrá que pasar por encima de mi cadáver”. Pero, aun así, lo limpiaron. Por la mañana despertó en el suelo. Cuatro tipos habían levantado el colchón por las esquinas como si fuera una pluma. No volvió a ver sus cuatro libras y media».