Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres La cuestión de las palabras malsonantes, y en especial de las palabras malsonantes inglesas, es misterioso. Por su propia naturaleza, es tan irracional como la magia; de hecho, es una especie de magia. Pero también encierra la siguiente paradoja: nuestra intención al decirlas es herir y escandalizar y lo hacemos utilizando algo que debería callarse, por lo general relacionado con las funciones sexuales. Pero lo raro es que cuando una palabra se establece como malsonante, parece perder su significado original; es decir, pierde lo que la convirtió en malsonante. Una palabra se convierte en una palabrota porque significa alguna cosa, y desde el momento en que se convierte en una palabrota deja de significar eso. Por ejemplo, «joder». Los londinenses apenas usan dicha palabra con su sentido original; está en sus labios de la mañana a la noche, pero es un simple expletivo y no significa nada. Lo mismo ocurre con «coño», que está perdiendo su significado original. Se me ocurren ejemplos parecidos en francés, por ejemplo foutre, que hoy es un expletivo que casi ha perdido su significado. La palabra bougre también se emplea en París de vez en cuando, pero los que la utilizan no saben lo que significaba en otro tiempo. La regla parece ser que las palabras aceptadas como malsonantes tienen un carácter mágico, que las coloca aparte y hace que no puedan utilizarse en una conversación normal.