Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Fue una época gris y apenas conservo de ella otros recuerdos que las conversaciones con Bozo. Una vez invadió la pensión un grupo que estaba visitando los barrios bajos. Paddy y yo habíamos salido y, cuando regresamos por la tarde, nos pareció oír música en el piso de abajo. Encontramos a tres personas distinguidas, muy bien vestidas, que celebraban un servicio religioso en nuestra cocina. Eran un caballero muy solemne con levita, una dama sentada ante un armonio portátil y un joven apocado que toqueteaba un crucifijo. Por lo visto, habían entrado sin que nadie los invitara y se habían puesto a celebrar el servicio religioso.