Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres Bella era joven y hermosa,
tenía los ojos azules y el cabello dorado.
¡Ay, desdichada Bella!
Era de paso ligero y de corazón alegre,
pero muy poco sensata, y un día
la dejó encinta
un seductor cruel, malo y desalmado.
La pobre Bella era joven, no sabía
que la vida es dura y los hombres traicioneros.
¡Ay, desdichada Bella!
Dijo: «Mi hombre hará lo que es debido,
se casará conmigo como es su deber»;
confiaba de corazón
en un seductor cruel, malo y desalmado.
Fue a buscarlo a su casa; aquella sucia mofeta
había cogido sus cosas y se había largado.
¡Ay, desdichada Bella!
Su patrona dijo: «Fuera de aquí, furcia,
no dejaré que deshonres mi casa».
La pobre Bella quedó afligida
por un seductor cruel, malo y desalmado.
Pasó toda la noche andando sobre la nieve cruel,
nadie sabe lo que sufrió.
¡Ay, desdichada Bella!
Y, cuando llegó la rosada aurora,
ay, ay, la pobre Bella estaba muerta,