Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres De hecho, el vagabundo-monstruo no resiste el análisis más simple. Piénsese en la idea generalmente aceptada de que los vagabundos son individuos peligrosos. Sin recurrir a la experiencia, puede afirmarse a priori que muy pocos vagabundos lo son, porque si lo fuesen se les tratarÃa como a tales. Los albergues acogen a unos cien vagabundos cada noche, y para manejarlos basta con un personal de, como mucho, tres conserjes. Tres hombres desarmados no podrÃan controlar a cien maleantes. De hecho, cualquiera que vea cómo permiten que abusen de ellos los funcionarios de los hospicios sacará la conclusión de que son las criaturas más dóciles y oprimidas que pueda imaginarse. O tomemos la idea de que son todos unos borrachos, una idea ridÃcula en sà misma. Sin duda, muchos vagabundos beberÃan si tuviesen ocasión, pero tal y como son las cosas no la tienen. Hoy en dÃa, en Inglaterra, una pinta de ese lÃquido aguado que llaman cerveza cuesta siete peniques. Para emborracharse harÃa falta al menos media corona, y casi nadie que tenga media corona se dedica a vagabundear. La idea de que los vagabundos son descarados parásitos sociales («mendigos empedernidos») no es del todo infundada, pero solo es cierta en un pequeño porcentaje de los casos. El parasitismo cÃnico y deliberado, como el que describe Jack London en sus libros sobre los vagabundos estadounidenses, no es tÃpico del carácter inglés. Los ingleses son una raza compungida y con un marcado sentido del pecado de la pobreza. Es imposible imaginar al inglés medio convirtiéndose en un parásito de manera deliberada, y ese carácter nacional no cambia porque un hombre se quede sin trabajo. De hecho, si se tiene presente que un vagabundo no es más que un inglés desempleado a quien la ley obliga a vivir como un vagabundo, el vagabundo-monstruo se volatiliza. No digo, por supuesto, que la mayorÃa de los vagabundos sean personajes ideales, solo que son personas normales y que lo que los hace peores que el resto de la gente es el resultado y no la causa de su modo de vida.