Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres El resto de la noche Boris siguió muy animoso y estuvo hablando de las cosas que haríamos cuando fuésemos camareros en Niza o Biarritz con una habitación elegante y suficiente dinero para tener una amante. Estaba demasiado cansado para andar los tres kilómetros de vuelta a su hotel, y durmió en el suelo de mi habitación con el abrigo enrollado en torno a los zapatos a modo de almohada.