Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres En cuanto a tu petición de doscientos francos, ¡ay!, me resulta imposible. No sabes, mi vida, la desolación que me causan tus apuros financieros. Pero ¿qué quieres? En esta vida tan triste todos tenemos nuestros problemas. Yo también he pasado lo mÃo. Mi hermana pequeña ha estado enferma (cuánto ha sufrido, la pobre) y qué sé yo lo que le debemos al médico. Hemos gastado todo lo que tenÃamos y te aseguro que estamos atravesando dÃas muy difÃciles.
Valor, lobito, ¡siempre valor! Recuerda que los malos tiempos no duran siempre, y que las dificultades que hoy nos parecen tan terribles acabarán desapareciendo.
ConfÃa, vida mÃa, en que te recordaré siempre. Y recibe los besos más sinceros de quien nunca ha dejado de quererte, tu
YVONNE
La carta decepcionó tanto a Boris que se fue directo a la cama y ese dÃa no quiso salir a buscar trabajo.