Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Con qué facilidad desesperas, mon ami! ¿Dónde está esa obstinación inglesa de la que tanto he oído hablar? ¡Valor! Nos las arreglaremos.

Boris estuvo pensando un rato, hasta que se le ocurrió otro astuto plan. La principal dificultad estribaba en distraer al patron unos cinco segundos mientras pasábamos con la maleta. Pero hete aquí que el patron tenía un punto débil: le interesaba Le Sport y siempre estaba dispuesto a hablar sobre el asunto. Boris leyó un artículo sobre carreras ciclistas en un ejemplar viejo del Petit Parisien, y luego, después de asomarnos a las escaleras, bajamos y se las arregló para darle conversación al patron. Mientras tanto yo esperaba en el rellano, con los abrigos debajo de un brazo y la maleta debajo del otro. Boris había quedado en toser cuando la ocasión le pareciera propicia. Esperé temblando, pues en cualquier momento la mujer del patron podía salir por la puerta que había enfrente, y descubriría nuestra jugada. No obstante, al poco rato Boris tosió y conseguí escabullirme hasta la calle sin que me crujieran los zapatos. Demostró tener mucho temple: estuvo riendo y hablando con despreocupación, y en voz tan alta que tapó cualquier ruido que pudiera hacer yo. Luego salió, fue a mi encuentro a la vuelta de la esquina y los dos nos largamos de allí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker