Sin blanca en Paris y Londres

Sin blanca en Paris y Londres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Has visto eso? Así son los plongeurs que nos mandan ahora. ¿De dónde eres, idiota? De Charenton, ¿no? (En Charenton hay un enorme manicomio).

—De Inglaterra —respondí.

—Debería haberlo imaginado. Bueno, mon cher monsieur l’Anglais, ¿puedo informarle de que es usted un hijo de puta? Y ahora fous-moi le camp a la otra mesa que es donde tienes que estar.

Cada vez que fui a la cocina me recibieron de forma parecida porque siempre cometí algún error; como se suponía que debía conocer el trabajo todos me insultaban. Por curiosidad, conté el número de veces que me llamaron maquereau ese día, y fueron treinta y nueve.

A las cuatro y media, el italiano me dijo que podía dejar de trabajar, pero que no valía la pena salir porque volveríamos a empezar a las cinco. Fui a los lavabos a fumar; estaba terminantemente prohibido y Boris me había advertido que el único sitio seguro eran los lavabos. Después volví a trabajar hasta las nueve y cuarto, cuando el camarero asomó la cabeza por la puerta y me dijo que dejara los platos que quedaban. Para mi sorpresa, después de llamarme cerdo, besugo, etc., todo el día, de pronto se había vuelto muy amable. Comprendí que los insultos habían sido solo para ponerme a prueba.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker