Sin blanca en Paris y Londres
Sin blanca en Paris y Londres —¡Honrado, honrado! ¿Cuándo se ha visto un plongeur honrado? Mon ami —de repente me cogió por la solapa y me habló en tono muy serio—, mon ami, has trabajado un dÃa entero. Ya has visto lo que es trabajar en un hotel. ¿Crees que un plongeur puede permitirse tener sentido del honor?
—No, tal vez no.
—Pues vuelve ahora mismo y dile al chef du personnel que estás dispuesto a trabajar un mes. Dile que rechazarás el otro empleo. Luego, cuando abra el restaurante, nos largamos y ya está.
—¿Y qué hay de mi salario si incumplo el contrato?
Boris golpeó la acera con el bastón y exclamó al oÃr tamaña estupidez.
—PÃdeles que te paguen por dÃas, asà no perderás un sou. ¿Crees que van a demandar a un plongeur por incumplimiento de contrato? Un plongeur es demasiado poca cosa para que nadie le demande.