Subir a por aire

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No crean que no sentí la muerte de mi madre. Sí que la sentí. Ya no estaba en las trincheras y podía sentir dolor por una muerte. Pero lo que no me preocupó en absoluto, lo que ni siquiera percibí, fue la extinción de la antigua vida que yo conocía. Después del entierro, la tía Martha, que estaba muy orgullosa de tener a «un oficial de verdad» por sobrino y que habría convertido el entierro en una recepción si yo la hubiese dejado, se volvió a Doxley en el autobús, y yo alquilé el coche otra vez para ir a la estación, donde tomaría el tren hasta Londres y después hasta Colchester. Pasamos por delante de la tienda. Desde que padre murió, nadie la había comprado. Estaba cerrada y el escaparate se veía negro de polvo. Habían borrado el «S. Bowling» del rótulo con un soplete. Allí estaba la casa donde había vivido siendo niño y siendo muchacho, donde jugué en el suelo de la cocina y aspiré el olor del pipirigallo, donde leí Donovan el Intrépido e hice los deberes para la Grammar School, donde amasé pasta de pan y reparé los pinchazos de la bicicleta, donde me probé el primer cuello alto. Había sido para mí algo tan permanente como las pirámides, y ahora sabía que si volvía a poner los pies en ella sería por alguna casualidad. Padre, madre, Joe, los aprendices; el viejo Nailer, el terrier; Spot, su sucesor; Jackie, el pinzón; los gatos, los ratones del desván… todos se habían ido y no quedaba más que polvo. Y a mí me importaba un comino. Sentía que madre hubiese muerto, sentía también la muerte de padre, pero todo el rato mi pensamiento giraba en torno a otras cosas. Estaba orgulloso de que me viesen en un coche de alquiler, cosa desacostumbrada para mí, pensaba en lo bien que me sentaban los pantalones nuevos y las hermosas y brillantes polainas de oficial, tan diferentes de aquellas tan bastas que llevaban los soldados, en los otros tipos de Colchester, en las sesenta libras que madre me había dejado y en los buenos ratos que podría pasar con ellas. Y también daba gracias al cielo por no haberme encontrado con Elsie.


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