Subir a por aire
Subir a por aire Puse en marcha el motor con la manivela (el arranque automático ya no funciona) y me senté al volante. Me había ocurrido una cosa curiosa. En el mismo momento en que me estaba abrochando la bragueta, cuando mi mente estaba casi totalmente ocupada pensando en aquellos mocosos del coche, se me había ocurrido una idea magnífica.
¡Volver a Lower Binfield!
¿Por qué no? pensé, mientras ponía el coche en directa. ¿Por qué no podía hacerlo? ¿Qué me lo impedía? ¿Y cómo demonios no se me había ocurrido antes? Era precisamente lo que necesitaba, unos días de tranquilidad en Lower Binfield.
No crean que se me ocurrió volver a Lower Binfield para quedarme a vivir allí. No tenía intención de abandonar a Hilda y a los niños y comenzar una nueva vida bajo un nombre falso. Estas cosas sólo pasan en las novelas. Pero ¿quién me impedía hacer una escapada a Lower Binfield y pasar una semana allí, solo, sin decírselo a nadie?