Subir a por aire
Subir a por aire Reflexioné un momento. ¡Ah, sí! Donde estaban aquellas casas había antes una pequeña plantación de robles, que habían crecido demasiado juntos, de modo que eran muy altos y finos. En primavera, el suelo estaba cubierto de anémonas. Y, desde luego, no había ninguna casa a tanta distancia del pueblo.
Llegué a la cima. Dentro de un momento vería Lower Binfield. ¡Lower Binfield! ¿Por qué pretender que no estaba emocionado? La sola idea de volver a verlo me causaba una extraordinaria impresión que me empezaba en las tripas y me llegaba al corazón. Cinco segundos más y lo vería. ¡Sí, allí estaba! Puse punto muerto, pisé el freno y… ¡Dios mío!
Sí, ya me imagino que ustedes sabían lo que iba a pasar. Pero yo no lo sabía. Pueden decir que había sido tonto por no esperarlo, y tienen razón. Pero ni siquiera se me había ocurrido.
Lo primero que pensé fue: ¿dónde está Lower Binfield?