Subir a por aire
Subir a por aire No quiero decir que el pueblo hubiera sido demolido. Sólo habÃa sido tragado. Lo que tenÃa ante mis ojos era una ciudad industrial de considerable extensión. Yo recordaba —ya lo creo que lo recordaba, y en aquel punto no me fallaba la memoria— cómo era Lower Binfield visto desde la cumbre de la colina. Creo que la Calle Mayor tenÃa unos quinientos metros de longitud, y, aparte de unas pocas casas dispersas, el pueblo tenÃa más o menos forma de cruz. Los principales puntos de referencia eran la torre de la iglesia y la chimenea de la fábrica de cerveza. Y en aquel momento no veÃa ni la una ni la otra. Todo lo que veÃa era un enorme rÃo de casas nuevas que discurrÃa por el valle y subÃa, por ambos lados, hasta media altura de las colinas. Hacia la derecha estaba lo que parecÃan dos o tres hectáreas de brillantes tejados rojos, todos exactamente iguales. Un gran núcleo de casas del ayuntamiento, al parecer.