Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero después del desayuno —merluza, riñones al horno, tostadas con mermelada y café— me sentí mejor. La digna señora no estaba. El aire era ya agradablemente estival, y no podía evitar pensar que con el traje azul tenía aspecto distinguido. Qué demonio, pensé, si soy un fantasma pues soy un fantasma. Me pasearé, rondaré los antiguos lugares. Y quizá pueda echarle el mal de ojo a alguno de esos cabrones que me han robado el pueblo donde nací.

Me puse en camino, pero apenas me acercaba a la plaza me detuve por algo que no había esperado ver. Bajaba por la calle un grupo de unos cincuenta colegiales, en formación de cuatro en fondo, con un aire todo marcial, siguiendo a una mujer de expresión adusta que los dirigía como un sargento. Los cuatro de delante llevaban una pancarta ribeteada de rojo, blanco y azul, con la inscripción ESTAD PREPARADOS en grandes letras. El barbero de la esquina había salido a la puerta a verlos. Era un tipo de pelo negro y brillante y cara inexpresiva. Le pregunté:

—¿Qué hacen estos chavales?

—Son las prácticas para la alarma aérea —me explicó vagamente—. La Defensa Pasiva. Hacen no sé qué ensayos. Ésa es la señorita Todgers.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker