Subir a por aire
Subir a por aire Aquella visión era horrible, pero sentí como una especie de interés científico por observar aquella figura de espaldas. Es espantoso ver las cosas que le pueden pasar a una mujer en veinticuatro años. Sólo veinticuatro años y la chica que yo había conocido, de piel blanca como la leche, labios rojos y cabellos de color oro pálido, se había convertido en aquella mujeruca alta y de hombros caídos que se bamboleaba sobre sus tacones torcidos. Me hizo sentir muy satisfecho de ser un hombre. Ningún hombre queda nunca tan totalmente destruido. Yo estoy gordo, lo admito; mi figura no es hermosa, si ustedes quieren, pero al menos tengo una figura. Elsie no estaba siquiera especialmente gorda; estaba simplemente informe. Sus caderas se habían deformado horrorosamente y su cintura había desaparecido. Su cuerpo era una especie de cilindro irregular y blando, como un saco de harina.