Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La seguí durante un buen rato, mientras salía del casco antiguo y se metía por un buen número de feas callecitas que yo no conocía. Finalmente, entró en otra tienda. Por su actitud, era evidente que esa tienda era la suya. Me detuve un momento delante del escaparate. «G. Cookson, Tabacos y Dulces», decía el rótulo. Así que Elsie era la señora Cookson. Era una tiendecita mugrienta, parecida a la otra donde se había detenido antes, pero más pequeña y bastante más siniestra. Parecía que vendían sólo tabaco y los dulces más baratos. Pensé qué podría comprar como pretexto para entrar. Y tardé en decidirme. Por fin vi en el escaparate una hilera de pipas baratas. Hube de hacer acopio de valor antes de decidirme, porque, si por alguna casualidad ella me reconocía, tendría que improvisar una buena serie de mentiras. Ella había desaparecido en la trastienda, pero salió cuando golpeé el mostrador. Estábamos frente a frente. ¡Ah! Ni un gesto. No me reconoció. Se limitó a mirarme de la forma habitual en estos casos, de la manera que los pequeños tenderos miran a sus clientes: con absoluta indiferencia.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker