Subir a por aire
Subir a por aire Al acabar el bosquecillo, se veía la otra carretera y el muro que rodeaba Binfield House. La antigua valla de madera medio podrida ya no estaba, naturalmente, y en su lugar había una pared alta de ladrillo con pinchos de hierro en la parte superior, tal como era de esperar en un manicomio. Durante un rato había estado pensando en cómo presentarme en Binfield House, hasta que finalmente se me ocurrió que sólo tenía que decirles que mi mujer estaba loca y que buscaba un lugar donde internarla. Así, no había duda de que me enseñarían los alrededores. Con mi traje nuevo, probablemente parecía lo bastante acomodado como para tener a mi esposa en un sanatorio privado. Hasta que estuve en la misma verja no se me ocurrió que quizá el estanque no estaba ya incluido en las tierras de Binfield House.