Subir a por aire

Subir a por aire

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

6

Después del desayuno, fui paseando hasta la plaza del mercado. Hacía una hermosa mañana, fresca y tranquila, y el sol tenía un pálido resplandor amarillo, como vino blanco, que iluminaba las casas y las calles. El fresco olor de la mañana se mezclaba con el aroma de mi habano. Pero de repente oí un zumbido detrás de las casas, y en seguida vi aproximarse una flota de grandes bombarderos negros. Los miré. Se acercaron hasta estar justo encima de mí. Al cabo de un momento, oí un ruido. Y, en el mismo instante, si hubieran estado ustedes allí, habrían presenciado un interesante ejemplo de lo que creo que se llama reflejo condicionado. Porque lo que oí —sin posibilidad de error— era el silbido de una bomba. Hacía veinte años que no oía aquel sonido, pero no hubo necesidad de que nadie me dijese lo que era. Y sin pensar nada en absoluto, hice lo que debía hacer. Me tiré al suelo boca abajo. Lo cierto es que me alegro de que no me viese nadie. Supongo que mi posición no era muy digna. Estaba aplastado contra el suelo como una rata pasando por debajo de una puerta. Nadie más había reaccionado tan deprisa. Yo lo había hecho tan rápidamente que, en la fracción de segundo que transcurrió antes de la caída de la bomba, tuve tiempo incluso de preguntarme si no me habría equivocado y me habría puesto en ridículo sin motivo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker