Subir a por aire
Subir a por aire —¡Los alemanes! ¡Los alemanes!
A la derecha, vi fugazmente la cara de un hombre, blanca y redonda, parecida a una bola de papel arrugada, que me miraba. Todo tembloroso, me preguntó:
—¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado? ¿Qué es eso?
—Ha empezado la guerra —le dije—. Ha sido una bomba. Échese al suelo.